Microsoft publicó la primera versión de pruebas de Windows 11 y logró que una situación confusa lo fuera aún más. O no. Para instalar la Insider preview no será necesario contar con un procesador específico o un chip TPM 2.0, dos de los requisitos que más usuarios dejarían fuera de la actualización.

La razón para hacerlo es analizar cómo se comporta Windows 11 en las computadoras que hasta ayer no podían utilizarlo.

“Aprenderemos cómo funciona Windows 11 en varios modelos de CPU, informando cualquier ajuste que debamos hacer a nuestros requisitos mínimos en el futuro”, explicó Microsoft.

La atención de Microsoft está sobre los procesadores Intel de 7ma generación y los Zen 1 de AMD, lo suficientemente potentes como para correr Windows 11 pero con dudas de si cumplen los estándares que busca la empresa sobre confiabilidad y seguridad.

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La segunda parte del anuncio también debería entusiasmar a los usuarios: la herramienta PC Health Check, que informaba sobre la posibilidad de correr Windows 11 en una computadora, fue suspendida.

¿El motivo? La confusión que generaba al no dar detalles sobre qué componente impedía actualizar a Windows 11. Hoy se limita a decir si una computadora puede usar ese sistema operativo o no: “No estaba completamente preparada para compartir el nivel de detalle o precisión que se espera de nosotros”.

La idea es que esté disponible otra vez poco antes de la llegada de Windows 11, durante el tercer trimestre de 2021.

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