Las ventas de celulares en Argentina crecerían un 41% en 2021, equivalentes a 9,5 millones de unidades, una cifra lejana a los 13,3 millones de 2017 pero que lograría alcanzar el volumen de 2018, cuando en el mercado local se vendieron 9,4 millones de equipos.

Los datos de Carrier y Asociados remarcan que, “para entender las razones de este fuerte crecimiento en 2021, a pesar de un contexto macroeconómico complejo, hay que repasar lo que sucedió, especialmente durante lo más fuerte de la pandemia”.

El análisis recordó que el mercado de celulares argentino experimenta 3 años de caídas consecutivas desde 2017: a las 9,4 millones de unidades de 2018 le siguieron 8,1 millones en 2019 y 6,7 millones en 2020, producto de la “caída del PBI entre 2018 y 2020 y un par de devaluaciones abruptas del peso respecto del dólar oficial”.

Luego fue el turno de la pandemia, con su impacto en la logística internacional y el cierre temporario de fábricas, que condicionaron la oferta.

“Así se llegó a los 6,7 millones de dispositivos vendidos el año pasado, el punto más bajo desde que la telefonía móvil como servicio llegó a una penetración de más del 100% de la población”, destacó el análisis y agregó: “Con este escenario, sólo con la normalización de la oferta en 2021, el crecimiento estaba asegurado”.

Otras razones

El mercado argentino también fue beneficiado por la “brecha cambiaria entre el dólar oficial (utilizado por los productores de Tierra del Fuego) y el dólar libre (utilizado por el contrabando), así como el dólar solidario (utilizado por los individuos para las compras en el exterior con tarjeta de crédito)”.

La antigüedad del parque de celulares también empujó las ventas. El mercado argentino posee unos 37 millones de usuarios de comunicaciones móviles, por lo que el nivel anual de ventas debería situarse en cerca de los 12 millones de unidades anuales para mantener un parque de equipos de una antigüedad apropiada.

Por el momento, “las ventas del cuatreño 2018-2021 se encuentran bien por debajo de ese nivel ideal, resultando en un paulatino envejecimiento del parque que, en un contexto más favorable debería actuar de impulsor de la demanda”, explicó Carrier.

¿Qué esperan para 2022? En la industria hay prudencia. “Si bien la oferta está normalizada y se mantiene la necesidad de actualizar el parque luego de tantos años de ventas magras, el contexto macroeconómico presenta muchos frentes abiertos”, agregó la consultora y enumeró los problemas:

  • Inflación anual del orden del 50% que erosiona los ingresos de los consumidores
  • Creciente presión por una corrección del tipo de cambio oficial que acumuló retraso frente a la inflación, una negociación con el FMI que exigirá ajustes
  • Una economía que si bien se recuperó bastante luego del efecto devastador de la pandemia, todavía está lejos de crecer saludable y consistentemente

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