Precio, autonomía y tiempo de recarga son algunas de las barreras que impiden una adopción más importante de autos eléctricos. La Universidad de Purdue encontró una solución para la última, algo que llaman “ebullición de corriente”.

Ofrecer estaciones de recarga más potentes hoy no es posible porque los cables no lo soportarían, sumando chances de incendios.

Los cables actuales son enfriados con refrigeración líquida, algo que los hace más rígidos y difíciles de usar.

¿La solución de Purdue? La llamada ebullición de corriente consiste en un líquido especial que rodea el cable y hierve. Al evaporarse por el calor que produce la energía, se condensa lejos de la fuente de calor y regresa como un líquido nuevo dentro del circuito.

El sistema logra que el cable se enfríe de manera constante, facilitando la entrega de más energía.

Las pruebas indicaron que un cable de carga de este tipo puede soportar una corriente superior a los 2.400 amperes, lejos de las soluciones par estaciones de recarga comerciales (1.400 amperes) y los 150 amperes de los sistemas para hogares.

En la práctica, la solución de Purdue permitirá recargar un auto eléctrico de 0 a 100% en solo 5 minutos, 15 minutos menos que la promesa de las estaciones avanzadas.

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