Cuál es el efecto que produce el exceso de reuniones virtuales; por qué la colaboración a distancia es más difícil; las nuevas fronteras del horario laboral; y por qué la oficina no va a desaparecer fueron algunas de las preguntas que respondió el Índice de Tendencias Laborales, elaborado a partir del uso de las herramientas de Microsoft, una encuesta y las conclusiones de más de 30 proyectos de investigación que incluyen estudios sobre el cerebro humano.

“A partir de estas investigaciones, pretendemos entender los aspectos positivos y negativos del teletrabajo para desarrollar productos adecuados, predecir cómo cambiará el empleo en el futuro y ayudar a nuestros usuarios a prosperar en este nuevo mundo laboral”, comentó Jared Spataro, Vicepresidente Corporativo de Microsoft 365., en referencia a la situación sin precedentes que generó el coronavirus.

Conclusiones

La fatiga causada por las reuniones a distancia es real: una de las molestias más comunes sobre el teletrabajo es que puede resultar más agotador que colaborar de manera presencial. ¿El teletrabajo y las videollamadas representan un mayor desafío para el cerebro que las reuniones presenciales? Los estudios sobre ondas cerebrales sugieren que sí.

  • Las videollamadas fatigan: los marcadores de las ondas cerebrales asociados al trabajo excesivo y el estrés son significativamente más altos durante las videollamadas que en otro tipo de tareas no relacionadas con las reuniones virtuales. La fatiga empieza a sentirse a los 30-40 minutos de la reunión. Con días cargados de videollamadas, el estrés empieza a sentirse a solo dos horas de iniciado el día.

Son varios los factores que causan este desgaste: tener que estar enfocados permanentemente en la pantalla y mantenerse participativos; recibir menos señales no verbales, que ayudan a percibir el ambiente de la sala o a saber de quién es turno de hablar; compartir la pantalla con una vista muy reducida de las personas con las cuales se interactúa, etc. Por esto, los expertos recomiendan tomarse un descanso cada dos horas, limitar la duración de las reuniones a 30 minutos y, en el caso de las reuniones largas, poder interrumpirlas para tomar un breve descanso.

  • La colaboración a distancia es más difícil, pero el regreso puede llegar a ser igual de difícil: durante la investigación, se pidió a 13 equipos de 2 personas cada uno que realizaran juntos tareas similares. Una vez en persona y otra a distancia. Todos llevaban puesto un dispositivo que monitoreaba los cambios en las ondas cerebrales. Los resultados mostraron que los patrones de las ondas asociados al estrés y al trabajo excesivo fueron mucho más altos en la colaboración a distancia que en la colaboración en persona.

También descubrieron algo inesperado: si la dupla trabajaba primero a distancia, sus ondas cerebrales sugerían que les resultaba más difícil después trabajar juntos en persona en la segunda tarea.

El estudio demostró que la colaboración a distancia es mentalmente más difícil que la colaboración en persona. También arrojó dos cuestiones importantes: en un mundo que está migrando cada vez más al teletrabajo, las personas encuentran que la colaboración a distancia es mentalmente más difícil, sin embargo, a medida que regresan a un trabajo presencial, pueden sentir que ese trabajo es más difícil que antes del Covid-19.

  • La pandemia puede dejar entornos de trabajo más inclusivos: esta situación sin precedentes aceleró la fusión del trabajo y la vida personal. Más de la mitad de las personas con niños a cargo (54%) que participó en la encuesta afirmó que fue difícil equilibrar las demandas de la casa mientras trabajaban. Esta carga fue más pesada para los millennials y para la generación Z.

Si bien el equilibrio entre el cuidado de los niños con el teletrabajo es temporal, se trata de algo que, a largo plazo, podría cambiar la relación que las personas mantienen con sus colegas. El 62% de los encuestados afirmó que siente más empatía hacia sus compañeros ahora que tienen una mejor perspectiva de la vida sus casas.

En algunos casos, el teletrabajo hace que el trabajo sea más inclusivo. Más de la mitad (52%) de las personas encuestadas se sienten más valoradas o incluidas en las reuniones porque ahora todos se encuentran dentro de la misma sala virtual.

Además, las conversaciones durante las reuniones se convirtieron en un canal para que más gente exprese su opinión. De hecho, los mensajes por chat dentro de las reuniones en Teams aumentaron 10 veces del 1° de marzo al 1° de junio.

  • El horario de 9 a 18 se desvanece: datos sobre el uso de Microsoft Teams sugieren que está desapareciendo la semana laboral de cinco días y el horario de 9 a 18. Entre el 1° y el 31 de marzo, el tiempo promedio entre el primer y último uso de Teams aumentó en más de una hora.

En Teams, las personas trabajan con más frecuencia por la mañana y por la tarde, pero también durante los fines de semana. Las conversaciones en el horario de 8 a 9 y de 18 a 20 aumentaron más que en cualquier otro horario del día (entre 15% y 23%). También creció el trabajo durante el fin de semana ya que las conversaciones los sábados y domingos se incrementaron en más de 200%.

  • Las oficinas físicas no van a desaparecer: el trabajo combinará colaboración presencial y a distancia. Por ejemplo, el 82% de los directores espera contar con políticas de teletrabajo más flexibles después de la pandemia. Por otra parte, el 71 % de los empleados y directores manifestó que desea continuar trabajando desde casa parte del tiempo.

Sin embargo, los estudios revelaron varias molestias relacionadas con el teletrabajo. Casi el 60% de las personas encuestadas se siente más alejada de sus colegas, solo el 35% cuenta con espacio exclusivo para trabajar a distancia y apenas el 5% de las personas que participaron viven solas.

No sorprende que las distracciones, los problemas de conectividad y la falta de ambientes de trabajo ergonómicos hayan sido señalados a lo largo del estudio como algunas de las principales molestias relacionadas con el teletrabajo.

Esto indica que, pese a que el futuro del trabajo será más a distancia que nunca, el espacio en las oficinas físicas —que aportan beneficios como espacios de trabajo conectados y ergonómicos y brindan oportunidades para relacionarse socialmente y fortalecer el vínculo con el equipo— seguirá siendo una parte fundamental del futuro del trabajo.

“Creemos en un futuro en el que todos puedan contribuir y trabajar mejor, en el que pueden ir y venir de manera fluida entre diferentes experiencias, aplicaciones y dispositivos. Un futuro donde la inteligencia artificial simplifica las tareas, propone atajos y ahorra tiempo y, sobre todo, donde la tecnología contribuye al bienestar de las personas”, sentenció Spataro.

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