La estafa nigeriana o el cuento del ganador de la lotería pedían enviar una suma de dinero para recibir a cambio algo como agradecimiento o bien el premio. ¿Pero qué ocurre si en lugar de entregar el dinero te transfirieran una cuantiosa suma?

Se trata de una estafa online en pleno crecimiento, que afecta sobre todo a profesionales independientes con presencia en la web. La empresa de seguridad informática Kaspersky analizó el caso de un diseñador (llamemosló Andy) que un día recibió un mensaje: “¡Hola! Me llamo Dave. Me gustaría saber si diseñas logos”.

Contacto

Andy y Dave intercambiaron algunos correos y entró en escena un tercer personaje, una especie de asesor que podríamos llamarlo Señor S.

El diseñador y su cliente se pusieron de acuerdo en las ideas, pero era necesario contactar el Señor S dado que tenía el material para empezar a trabajar y a que Dave mantenía una deuda con él.

Dave no tenía problema con pagarle, pero por “cuestiones técnicas”, su transferencia se encontraba retenida.

Dave dijo que le podría enviar el monto de la deuda a Andy, lo que ayudaría a poner el proyecto en marcha de forma inmediata.

Dave transferiría a Andy los honorarios por su trabajo y la deuda con el Señor S, además de un dinero adicional por las molestias. Posteriormente, Andy transferiría la suma adeudada al Señor S y fin de la historia.

El fraude

El trato no deja de ser sospechoso a pesar de lucir atractivo. Este tipo de fraude en línea ya lleva circulando cuando menos un par de años. Si Andy hubiera aceptado la propuesta, esto es lo que habría sucedido:

  • Dave transfiere $4.500 a la cuenta de Andy: $3.000 son para cubrir los honorarios de Andy, $1.400 para la deuda con el Señor S y los $100 adicionales son “por las molestias”.
  • Andy es un hombre honesto y, por esta razón, transfiere $1.400 a la cuenta del Señor S, según lo convenido.
  • Algunos días después, la tarjeta con la que se realizó la transferencia original se reporta como robada. El banco invierte la transacción y Andy pierde todo: sus honorarios y el pago adicional. Pero la transferencia al Señor S no puede cancelarse. Irónicamente, esta operación fue legal.

En resumen: la transferencia recibida se canceló después de un tiempo, y ese dinero se ve restado de tu cuenta. Pero lo que tú transferiste es sumamente difícil, si no es que imposible, de recuperar.

Qué hacer

La respuesta más simple y eficaz para la mayoría de los casos es: no hagas nada. Este fraude online es uno de esos pocos casos donde no actuar es mejor que hacer algo.

Bloquea a los “clientes sospechosos” y diles a los remitentes de las transferencias erróneas que contacten a su banco. Y lo mejor sería llamar a tu banco y explicar lo sucedido.

No te gastes este dinero inesperado, ya que el remitente puede intentar recuperarlo por medio del banco o la vía legal.